Apeirofobia y tercera Ley de Newton

La apeirofobia es el miedo irracional al infinito. Ese miedo que experimentamos ante la visión de un Universo infinito y que nos enfrenta ante la creencia de nuestra finitud y pequeñez como individuos. Pero irracional y paradójico porque el Universo tiende a replicarse y a mostrar su programación una y otra vez en fractales. De lo más grande a lo más pequeño. Por ejemplo, nuestro cerebro y las neuronas que en él se contienen se asemejan a las grandes estructuras del Universo de una forma asombrosa. Somos el reflejo de ese Universo que se repite una y otra vez. Einstein decía que “La mente es hermosa por la paradoja. Se usa a sí misma para entenderse a sí misma”. Con lo que llegamos al concepto de infinitud basado en la repetición. Una repetición constante que nos impide ir más allá del pequeño espacio que ocupamos en nuestra vida. ¿Verdad que alguna vez has sentido que la vida, la tuya y la de todos, da vueltas una y otra vez…? Repetimos los mismos patrones y arquetipos. Las mismas dualidades. Las mismas teorías. Las mismas ideas. Los mismos errores. Los mismos memes… Incluso la mente global que es Internet es repetitiva. Nos ofrece una aparente libertad basada en la percepción de que la información y el conocimiento crecen a cada momento, pero sólo en apariencia, porque en realidad da vueltas sobre lo mismo una y otra vez… O piensa en las redes sociales, que en realidad se han convertido en “redes” que nos atrapan invariablemente en esa espiral, en esa rueda de la existencia que no deja de girar.

Nos asusta el infinito y vivimos atrapados en él. Aunque lo que realmente da miedo es aceptar esa repetición, acostumbrarnos a vivir en ella. Cada día, cada año, cada vida que pasa y cada vida que comienza. Es fácil y cómodo girar en ese carrusel. Porque necesitamos y deseamos tenerlo todo bajo control. La mente racional nos mueve a ello. Y nos hemos creado una vida, un sistema, una sociedad y una cosmogonía basada en esa repetición infinita. Un infinito que no es creador pero es cómodo. Una cárcel infinita. Un fractal eterno. Como el propio símbolo del infinito, un ocho tumbado que descansa sobre el vacío mientras giramos como en un Excalextric.

La pregunta esencial es ¿quieres seguir viviendo así? O quieres jugar a romper el patrón y que al menos los giros sean algo distintos. Aunque sea en tu día a día y en tu mente. Puede que simplemente sea un salto al vacío. “Abrazar el vacío” como liberación.

La película Interstellar de Nolan nos hace reflexionar acerca del Universo y nos ofrece una interesante visión de la tercera Ley de Newton “la única forma que conocen los humanos de llegar a alguna parte es dejar algo atrás”. A lo que podríamos añadir Y hacer algo distinto”.

¿Qué podemos hacer entonces? Deshacernos cada día de algo e incorporar algo nuevo a cambio. Utilizar la repetición a nuestro favor. Desechar e incorporar todos los días. ¿De qué cosas podemos deshacernos cada día? De una creencia improductiva, de un hábito que ya no nos aporta nada, de un pensamiento repetitivo, de hacer las mismas cosas de la misma manera, de objetos, de esa “expresión” o frase que ha perdido el sentido, de patrones aprendidos, de emociones y personas tóxicas, de las mismas conversaciones e ideas, la misma música, los mismos programas, las mismas webs y actividad social. Del mismo tipo de ropa, el mismo maquillaje, o el desayuno de todos los días… hay muchas cosas de las que puedes desprenderte y que colaboran a que nuestra vida repita ese patrón universal. Y por otro lado ¿Qué podemos incorporar cada día? Pues hacer cosas nuevas, conocer otros lugares, otras personas, otras ideas o creencias, otras películas y libros… ir por otro camino a trabajar. Las posibilidades son “infinitas”. Pero es importante “repetir” las dos acciones para que lo nuevo no termine por convertirse en un nuevo patrón interno de repetición.

Todo esto puede que nos ayude pero no deja de ser un parche ¿verdad?. Realmente lo es porque se basa en la relación que nuestro Universo interior mantiene cada día con el otro que lo contiene, el de ahí afuera. La búsqueda de sentido y la vía de “escape” está sólo dentro de nosotros. Dentro de todos y cada uno. E intuyo que cada persona debe encontrar su propio sentido y crear su particular apocalipsis, que deriva del griego y significa “revelación” o “levantar el velo sobre lo que está oculto”. Puede que nos llevemos una buena sorpresa y nos lleve directos a la perfecta carcajada, esa del poema de Bukowski.

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