¿Cómo serás realmente libre en tu vida? (Carta de un padre a su hija)

Vivimos en una realidad que se esta convirtiendo en una mezcla de “1984” de Orwell y “Un mundo feliz” de Huxley. Los espacios de libertad de los seres humanos cada vez son más reducidos. En unos casos porque nos imponen límites, y en otros porque se nos induce por diferentes vías a autoimponérnoslos. Y en este contexto me tocó explicar a mi hija de 7 años lo que significa la libertad. Traté de contárselo de una forma fácil y sencilla, pero ella me pidió que le escribiera un artículo en mi blog con todo lo que le conté. De esta forma siempre podrá volver a releerlo cuando le apetezca o lo necesite. Pero también podré releerlo yo, o cualquier persona a la que le pueda resultar útil. Esta es la carta que le he escrito:

“Puede que hoy no entiendas del todo el sentido de estas palabras. Pero se que con el tiempo, no sólo serás plenamente consciente de todo su significado, sino que habrás ampliado su sentido a través de tus propias vivencias. Y que al igual que hago yo hoy contigo, lo harás tú con otras personas, o tus propios hijos, el día de mañana.

Existen dos senderos que te harán sentir realmente libre en tu vida. Dos senderos que en realidad conforman un único camino. Porque son complementarios y nunca excluyentes, aunque algunas personas te digan lo contrario y quieran que creas que es necesario elegir entre ambos.

El primer sendero te llevará a la libertad si consigues que el amor esté siempre presente en tu vida. Presente en los buenos momentos, pero también en los “menos” buenos. Serás libre si logras que ese amor sea más fuerte que el miedo, el odio, la ira, la envidia, la indiferencia o el egoísmo. Eso te hará experimentar la libertad independientemente de las circunstancias de la vida, que siempre son pasajeras.

Debes saber que, si consigues hacer del amor la emoción que guía tu vida, entonces serás dueña de la auténtica libertad. Esa que nos convierte en seres humanos de verdad. Porque sólo el amor nos hace humanos. Y la humanidad, al igual que las cosas realmente importantes de la vida, hay que ganársela, y no es posible comprarla con dinero. La capacidad de amar nos distingue de los animales y de las máquinas. Pero las capacidades hay que cultivarlas para que se desarrollen y florezcan.

Por el segundo sendero también alcanzarás la libertad si eres capaz de descubrir y poner a funcionar tu capacidad creadora. Tratarán de hacerte creer que la capacidad de crear es sólo privilegio de unos pocos iluminados o afortunados. Nada más lejos de la realidad. Todos sin excepción estamos dotados de esta capacidad. Otra cosa es la forma en la que se materializa. Unos cantan. Algunos pintan. Muchos cocinan. Bailan. Actúan. Cuentan chistes. Inventan cosas. O escriben bellas poesías. Pero cada persona debe descubrir su propio camino. Si consigues hacer “eso” para lo que estás aquí, te convertirás en la persona que has venido a ser . Y es así como el primer sendero se cruza con el segundo, porque amarás también lo que estás haciendo y nuevamente el amor le dará sentido a tu vida.

Por eso, nunca olvides que la libertad de amar nos hace humanos y la libertad de crear nos aporta un sentido y nos ayuda a realizarnos desde el amor por lo que hacemos. Aunque no te voy a engañar, no es sencillo conseguirlo, pero mi cabeza, mi corazón y mi alma me dicen que no existe otra fórmula. Ni para ti ni para mi, ni para nadie. Pero te doy mi palabra que te merecerá la pena y recorrerás el camino de la vida siendo mucho más feliz y consciente.”

Por Javier Salso.