10 cualidades originales que te hacen único (Carta de un padre a su hijo)

Decía Jung que “todos nacemos originales y morimos siendo copias”. Por eso, ahora que todavía eres un bebé, he querido reflejar todas esas cualidades que a día de hoy te hacen un ser único y original. Cosas maravillosas que habitan en todos nosotros de forma innata antes de que la sociedad, la educación, y la vida nos moldeen en base a la norma social. Por eso hijo mío, este artículo es para ti. Para ayudarte a recordar tu verdadera esencia cuando sientas que sólo eres uno más. Cuando te sientas perdido. O simplemente, en palabras de Tiziano Terzani en “El fin es mi principio”, para ayudarte a que “vivas una vida propia que sólo tú determines. Una vida en la que te reconozcas a ti mismo”. Para que te reconozcas y percibas como yo lo hago hoy cuando te miro.

Ayudarte en eso que será el mayor reto de tu vida, que también lo es de la mía y de la de todos los que recorremos el viaje de la existencia. El reto de llegar al final habiendo recuperado nuestra originalidad, consiguiendo recordar nuestra esencia. Dejar esta vida es inevitable y necesario. Pero no lo hagas siendo una mala copia de otros. Recuerda siempre que lo que te diferenciará de las demás personas será tu forma de amar, de pensar, de sentir y de comportarte. Por eso deseo que estas 10 cualidades con las que naciste te ayuden a hacerlo:

  1. El amor es innato en ti, como tu sonrisa. Por eso no te rindas nunca cuando se trate de amar y no prives al mundo de tu bella sonrisa. Como cuando acariciabas dulcemente sonriendo el rostro de tu hermana mayor.
  1. No te rindes y te levantas rápido. Caer es inevitable, levantarse rápido y aprender de ello depende de ti. Te he visto aprender a andar, caer una y otra vez, y levantarte como si nada.
  1. Sabes expresarte sin palabras y compartir tus emociones. Comparte tus emociones con los que amas. No te avergüences de ello. No sabías hablar pero siempre sabíamos como te sentías.
  1. Despiertas cada mañana emocionado y agradecido. Pero a la vez disfrutabas durmiendo profundamente. No permitas que nada te quite el sueño y afronta cada día como cuando te cogía cada mañana de tu cuna.
  1. Conoces de forma innata el valor de un abrazo. No hubo que enseñarte. Abraza y déjate abrazar. Es de las sensaciones más intensas de la vida. Se te notaba en la cara cuando tu madre, tu hermana y yo lo hacíamos.
  1. Tienes la capacidad de olvidar rápido lo malo y una buena memoria para recordar lo bueno. Y eso es imprescindible para vivir la vida sin miedo. Sin traumas. Aléjate de los que tratan de mantener vivo lo malo en tu memoria.
  1. Cada día es un descubrimiento para ti. Todo te sorprendía. Y nunca dejabas de observar la vida a tu alrededor. No te conviertas en esos adultos que perdieron la capacidad de dejarse sorprender.
  1. Eres noble aunque no seas perfecto. A veces nos pegabas con tu manita. Pero al rato correspondías con una caricia después de regañarte. No temas equivocarte. Teme no tener el coraje de rectificar y pedir perdón.
  1. Aprendes rápido de todo, y de todos. Carecías de prejuicios para probar cosas nuevas. Te sentías orgulloso de lo que aprendías. Recuerda que cuando dejamos de aprender comenzamos a morir.
  1. Cuando tienes que llorar, lo haces sin pensar y con sentimiento. ¡Ojalá sigas haciéndolo! No te creas eso de que los fuertes no lloran, no es verdad, sólo los que no sienten o los acomplejados renuncian a llorar. Y también a reír.

Por Javier Salso.