El otro día de Reyes

Érase una vez un niño y una Navidad. Él no era un niño cualquiera, y eso hizo que aquella Navidad tampoco fuera una Navidad cualquiera. Es cierto que aquellas fiestas, como tantas otras, culminaron en el día de los Reyes Magos. Gabriel, que así se llama nuestro pequeño protagonista, recibió los regalos que tan generosamente sus majestades de Oriente le habían traído… En su casa, en la de sus abuelos, la de sus tíos… Eran muchos y variados. Algunos los había pedido en la carta, otros no… y eso le hizo preguntarse ¿Por qué me los han dejado?”. Se lo preguntó a su madre, a su padre, y a su hermana Alba. Y de todos obtuvo respuestas similares: “¡Eso es porque te has portado muy bien!”. A él no le convenció del todo. Hasta que un par de días después mientras jugaba escuchó en la tele que no todos los niños habían recibido juguetes, pese a que se habían portado bien. “¿Cómo era posible eso? Si los Reyes Magos son mágicos”. Preguntó a su padre muy serio acerca de ello. Se sentía un poco confundido y un poco triste.

Su padre le explicó que los Reyes son muy mayores y que, pese a ser magos, tienen tanto trabajo en una sola noche que era posible que hubieran olvidado a algunos niños entre tantos millones. Gabriel no dejaba de darle vueltas en su cabeza. Observaba todos aquellos regalos que él sí había recibido pese a no haberlos pedido. Entonces cogió papel y lápiz y le pidió a su hermana que le escribiera una nueva carta dirigida a los Reyes Magos. Alba se emocionó al escuchar como Gabriel le decía a Gaspar que había un error en sus regalos, y que quería devolver todos aquellos juguetes que había recibido de más por error. Y que además, se los entregaran a los niños que no los habían recibido por esta confusión. Alba le prometió echarla al correo pero antes la compartió con sus padres. El problema era que sus majestades ya habían partido al lejano Oriente y no volverían hasta dentro de un año. Entonces a Alba se le ocurrió una maravillosa idea.

El padre de Alba trabajaba en una gran agencia de publicidad, y al día siguiente, compartió la nueva carta de Gabriel, y la brillante idea de Alba. A todos en la empresa les encantó la idea y decidieron ponerse manos a la obra. La idea era crear una gran campaña de publicidad en redes sociales para que todas aquellas personas, mayores y niños, que hubieran recibido más regalos de la cuenta pudieran devolvérselos a esos otros niños y mayores, que por ese error no los habían recibido. La idea en redes sociales corrió como la pólvora, se hizo viral rápidamente. Varias empresas se unieron a la iniciativa, y en pocos días, se generó una plataforma colaborativa para ayudar a los Reyes Magos a subsanar el error. Los almacenes cedidos por algunas empresas colaboradoras rebosaban y se confeccionó el listado de los niños que no habían recibido regalos. Empresas, instituciones, ayuntamientos, ONG´sy sobre todo, muchas personas anónimas colaboraron.

El día 6 de febrero todos los regalos se habían redistribuido. Gabriel y Alba jugaban en su casa, con algún juguete de menos, pero mucho más contentos. Mientras, de fondo, en un noticiario aparecían felices todos esos niños. Y desde aquella Navidad, el 6 de febrero se convirtió en un segundo día de los Reyes Magos.

Deja un comentario