Liderar desde el ego vs en “modo” colaborativo

Hay una cita muy popular en redes sociales de Warren Buffet acerca del liderazgo: “Contrata a los mejores y déjales que hagan lo que saben; si no, contrata a los más baratos y que hagan lo que tú dices”. Esta frase encierra dos modelos de liderazgo fácilmente reconocibles para aquellos que los hayan disfrutado o sufrido. Uno pertenece a un pasado que se resiste a dejarnos, el otro es imprescindible para las organizaciones que quieran adaptarse a la sociedad y economía post-crisis.

Al igual que nuestra sociedad no sobrevivirá si seguimos actuando movidos por el ego, tampoco las empresas lo harán si no cambian el modo de organizar sus estructuras y estrategias, así como los líderes que las guían. Y no se trata de aplicar recetas “buenistas” que no reflejan la realidad en el mundo de la empresa, se trata de ser más eficientes, más eficaces y evolucionar para sobrevivir.

Porque en el mundo pre-crisis, ese del crecimiento y el crédito ilimitado era fácil engordar la cuenta de resultados, sin casi hacer nada. Pero en un escenario de decrecimiento y de recursos escasos sólo los que son capaces de cambiar y adaptarse sobreviven. La selección natural también se aplica a las organizaciones empresariales. Muchas de las cuales se han convertido en pesados dinosaurios que todavía no se han percatado que el meteorito ya ha impactado en nuestro mundo y nada volverá a ser igual.

Liderar desde el ego

Los CEO´s que lideran desde el ego se caracterizan sobre todo por competir contra sus propios directivos y empleados. Tienen que demostrar constantemente que son mejores que todos ellos. Piensan que de esa forma legitiman su liderazgo y lo refuerzan. Nada más alejado de la realidad. El efecto se deja sentir más pronto que tarde. Lo normal es que generen un proceso de selección inversa donde los mejores abandonarán la compañía, con el consiguiente debilitamiento de la estructura y la capacidad competitiva.

Además, cuando se lidera desde el ego, y se malgasta tiempo y energía en la competición interna, se descuidan las verdaderas labores de dirección y liderazgo, con lo que nuevamente se pierde “músculo”.

Otro problema es el que citaba Warren Buffet, al final estos CEO´s terminarán rodeados de profesionales y directivos que siempre dan la razón al jefe, que no toman decisiones, que su único talento es agradar a su superior. Además de replicar ese modus operandi de su CEO en la cadena de mando con sus subordinados.

Todo esto termina afectando a la cultura de la empresa y crea un clima de baja autoestima y de desánimo colectivo. Porque el resultado final se siente sobre la cuenta de resultados, y el fin de la empresa es ganar dinero no reforzar la autoestima del CEO. Y no olvidemos que el ego lo que realmente encierra es inseguridad.

Liderar en “modo” colaborativo

Este liderazgo es un liderazgo psicológicamente sano. Este CEO no necesita ser el mejor en todas las áreas, sólo precisa ser el mejor en una de ellassaber contratar a los mejores y hacer que trabajen juntos. Porque entiende que su competencia y su mercado no están dentro de la compañía.

Acepta y sume que los demás son mejores que él en sus áreas de especialización. Pero es capaz de generar una estructura interna basada en el talento y en la libertad de hacer. Es un organizador. Un árbitro. Un estratega de negocio. Un coach motivador que potencia la autoestima de los demás y les hace dar lo mejor de ellos mismos. El CEO dirige y toma decisiones, evidentemente, pero es capaz de crear y liderar internamente una “democracia del talento”.

Y al final, lógicamente, estos CEO´s se convierten en la única pieza imprescindible, porque hacen que todo funcione a la perfección. Pero no desde el ego, ya que se sienten seguros y confiados para delegar en todas las áreas menos en la que les es propia: generar valor para la organización a todos los niveles.

Por Javier Salso.