Lo que nos estamos perdiendo…

Lo que nos estamos perdiendo es conversar con nuestra pareja mirándole a los ojos.

Jugar con nuestros hijos escuchándoles con toda atención.

Sonreír más. Mirar más.

Volver a hablar con nosotros mismos.

Conocernos interiormente y no reflejados en la opinión de los demás.

Ser más conscientes de lo que sucede alrededor.

Vivir en el momento presente, el de verdad.

Prestar atención en las reuniones,

para aprender y compartir conocimientos.

Leer un buen libro en el Metro o en cualquier otro lugar.

Disfrutar de nuestra serie favorita sin distracciones.

Hacer de nuestra cara el mejor emoticono.

Aburrirnos como cuando éramos niños.

Tiempo que perder.

Intimidad. Pasar tiempo a solas.

Observar las musarañas (sin buscar en Google lo que son).

Dormir sin estar atados a la mesilla de noche.

Hacer el amor concentrados en hacer el amor,

y recuperar el pre-y el post-hacer el amor.

Viajar sin filtros. Descubrir por descubrir. Sin más.

Organizar cenas, comidas y celebraciones para compartir tiempo juntos.

Conducir tan atentos (y disfrutando) como cuando nos sacamos el carnet.

Andar erguidos sin mirar hacia abajo.

Caminar sin estar a punto de chocar con alguien constantemente.

Pasear observando el mundo.

Perdernos en la ciudad y no en una pantalla.

Oler sintiendo (recuperar los olores y matices).

Tocar más allá de una pantalla. Usar los dedos para acariciar.

Tranquilidad. Relax. No esperar que pase nada todo el rato.

No necesitar la aprobación ajena a cada segundo.

Darle menos espacio al ego y al “sabelotodismo”.

Que los likes vuelvan a ser personales e intransferibles.

El placer de mirar escaparates no virtuales.

Comprar conversando, y a la inversa.

Vivir sin constantes interrupciones.

Volver a comer saboreando la comida.

El arte de los pequeños rituales cotidianos

(incluidos los que ocurren en el cuarto de baño).

No ser esclavo del wifi, los datos, el 4G o los enchufes y cargadores.

Esto y muchas más cosas es lo que nos estamos perdiendo

cuando pasamos tanto tiempo conectados al móvil.

Lo más importante para mí es que cada vez que nos conectamos al móvil

hacemos invisibles a los demás, y estamos en la vida sin estar.

Y es que lo que de verdad nos estamos perdiendo es la vida misma.