Frente al miedo como tendencia

Hace unos meses Havas, multinacional francesa de comunicación y medios, publicó su informe anual de tendencias para 2016 donde anticipaba la gran tendencia para este año: el miedo. Según Marian Salzman, CEO de Havas, nos dirigimos hacia una “senda angustiante” construida sobre el estrés general que generan miedos como el cambio climático, el terrorismo, la inmigración, los conflictos armados globales, la economía… y así un largo etcétera. En el informe de Havas se puede leer:

“Échenle la culpa al 9/11, a la crisis financiera, a los medios, al ritmo frenético de la vida o al declive de la moral, o quizás culpen a la cultura de la culpa que siempre está buscando errores, fallos, chivos expiatorios. Combinaciones de todo esto para el übertrend del año: una sensación de intranquilidad impregna la mayor parte de la vida, un sentimiento persistente de que las cosas no están como deberían estar, que amenazas latentes están allí afuera, y que las personas necesitan tomar decisiones y hacer algo. Estamos constantemente inmersos en una lucha entre quedarnos o abandonar el barco. Alarmas emocionales están constantemente sonando y estamos respondiendo de múltiples formas para silenciar el ruido”

Los que trabajamos en Marketing y Publicidad sabemos que el miedo es una emoción básica muy poderosa, capaz de persuadir, movilizar y manipular a las personas. El miedo se utiliza a diario en publicidad, sobre todo desde el ego, esa parte de nuestra psique que se retroalimenta de ese miedo y de todas las emociones derivadas de él como la envidia, el egoísmo, la ira…

Pero a nivel social también está cada vez más presente como todos podemos percibir, estamos creando una sociedad con miedo al miedo. Porque tener miedo es normal, y hasta necesario desde un punto de vista adaptativo, pero tener miedo al miedo nos bloquea y nos inmoviliza como sociedad. El miedo al miedo nos hace menos racionales porque es irracional, más manipulables y nos puede llevar a tomar decisiones y actuar sin reflexionar. Con el consiguiente arrepentimiento posterior ante las consecuencias no evaluadas. Al igual que sucede en los procesos de compra donde no reflexionamos ni evaluamos como la compra por impulso.

Pero en publicidad también conocemos otra emoción básica que es igual o más poderosa que el miedo, y no es otra que el amor. El problema es que el amor de verdad como emoción “no vende”. El amor nos lleva a ser más felices pero no funciona bien como herramienta de Marketing, porque la verdadera felicidad no se alcanza comprando cosas sin parar, ni el amor se demuestra regalando objetos como hacemos el día de los enamorados, el día del padre y similares… A nivel social creo firmemente que el amor y todas las emociones derivadas de él como la compasión, la empatía, la generosidad… son imprescindibles para sobrevivir como sociedad y como especie. Debemos elegir entre esa gran bifurcación que Ervin Laszloplanteaba hace ya unos años. El problema es que el amor no vende en Marketing y a nivel social no interesa. No interesa porque crea personas felices, menos manipulables, que no están dispuestos a todo por dinero… y que anteponen las personas a las ideas, las ideologías, creencias, y sistemas sociales, económicos y políticos que practican todo lo contrario. Citando al que fuera brevemente alcalde de Madrid Melchor Rodríguez “Por las ideas se muere pero no se mata”, algo que puso en práctica en los convulsos años de la Guerra Civil española.

Por eso frente al miedo como tendencia debemos responder con el amor. Con el amor como vivencia, como práctica y como deber vital.

Por Javier Salso.