Realidad Virtual vs Realidad «Real»

Hace unos días vimos a Mark Zuckerberg en una aparición por sorpresa en el Mobile World Congress. Habló sobre los progresos en realidad virtual. Y predijo que esta tecnología se convertirá en “la plataforma más social del futuro”. Y mientras hablaba, el auditorio asistía absorto embutidos todos ellos en unas gafas de realidad virtual. Gente conectada a una realidad “virtual” para escuchar a alguien “real” desde otra realidad. Y entonces me surgió la pregunta: ¿para qué las gafas? ¿acaso no vivimos ya en una realidad casi casi virtual?.

Los medios de comunicación nos hacen vivir una realidad ficticia, las redes sociales relacionarnos en forma de bits, el sexo tiene nombre de plataformas terminadas en tube o similar, la comida se fabrica no se cría ni se cultiva, trabajamos y vivimos enganchados a pantallas en el metro, en la oficina, en la mesa… y los niños ya no necesitan una pelota para jugar al fútbol. Pero parece que no es suficiente. Hay que abrazar la realidad virtual, ponerse unas gafas y a disfrutar. De eso a la vida de Matrix sólo hay un paso. Una realidad a medida. A medida de nuestra cobardía como especie y como individuos.Escapistas de lo feo, de lo que no podemos o queremos cambiar. De un mundo cruel e inhumano. Pero lo inhumano no se vence siendo más inhumanos todavía. Y no vamos a recuperar nuestra humanidad perdida detrás de unas gafas virtuales.

Cuando yo era un niño las campañas antidrogas ponían el énfasis en que no había que evadirse de la realidad, en que la vida tenía muchas cosas que merecían “vivirse de forma consciente”. ¿Qué diferencia hay entre evadirse con una amapola o con unas gafas?. Transhumanismo y realidad virtual… ¿es esa nuestra elección?. Me niego a creer que nuestro destino en el universo sea convertirnos en robots semihumanos desconectados del mundo real. No entiendo porque dejamos que “otros” nos creen la realidad y nos digan como ha de ser vivida y experimentada. Nos han creado una realidad “enferma” como sociedad y lo hemos consentido y “comprado” como individuos. Una manera fácil de sumergirnos y adormecernos para siempre en un universo virtual donde perderemos la capacidad de amar. No de excitarnos. No de practicar sexo “virtual” o sentir un orgasmo. Perderemos la capacidad de AMAR en mayúsculas. Porque no se puede amar virtualmente.

El amor requiere humanidad, empatía, cercanía y compasión. Tal vez deberíamos darnos cuenta, como en el experimento cuántico de la doble rendija, del poder que tiene el observador en la creación de la realidad. Poder que perdemos en ese otro mundo virtual. ¿No debería todo esto hacernos sospechar? No creo en las conspiraciones pero sí en la estupidez humana. Sospechar que estamos siendo muy estúpidos y replantearnos la vida. Y si el Mundo no nos gusta como es, darnos cuenta que es nuestra creación como especie y que se puede cambiar. Creo firmemente que la consciencia materializa el universo, pero el amor lo hace vibrar. Pongámonos las gafas de realidad “real” y hagamos vibrar este universo con amor y valentía. Y cambiemos nuestra vida. Amando de verdad.

Por Javier Salso.