Palabras que dan sentido a la vida

Las nubes de palabras o tags están de moda. Podemos encontrarlas casi de cualquier temática. Pero hace unos días descubrí un estudio que primero me llamó la atención para luego emocionarme profundamente, y hacerme reflexionar acerca de las palabras y su poder para definir y dar sentido a la vida.

Priceonomics  ha realizado un estudio estadístico sobre las últimas palabras de los condenados a muerte en Texas (EE.UU.), condenados principalmente por crímenes violentos. En el estudio se analizan las palabras que más se repiten en esos últimos momentos. Palabras sinceras y desnudas dado que nada de lo que digan podrá evitar su destino. Palabras sin poder frente a los demás. Palabras de personas que, para los que estamos fuera, carecen de valores, moralidad o a los que simplemente consideramos “monstruos”.

Las palabras más pronunciadas fueron  “amor” (62,8% de los condenados a muerte), “familia” (45,3%), “gracias” (33,8%) y “perdón” (29,3%). La mayoría de esas 50 palabras apelan al amor y sus emociones derivadas como el afecto, el cuidado, la compasión. Estremece observar como, ante la consciencia plena del final de sus vidas, sus pensamientos y sentimientos trascienden su propia individualidad para proyectarse hacia los demás. Quizás sea sólo un intento desesperado de la mente de seguir viviendo en los “otros” cuando la desaparición del “yo” es inminente. O tal vez, puede que en esos últimos momentos de vida se levante el velo que cubre el verdadero sentido de la existencia para ser conscientes de las cosas que realmente le dan un sentido: el amor y la familia.

En otro artículo hablé de Bronnie Ware. Una enfermera que trabajó muchos años en cuidados paliativos. Acompañaba y proporcionaba alivio a los pacientes en sus últimas semanas de vida. Y a raíz de esa experiencia decidió plasmar las historias que le contaron aquellas personas en un blog, que terminó convirtiéndose en un libro: “The top five regrets of the dying”. Una de las cosas que descubrió fue que cuando se les preguntaba de qué se arrepentían, o qué hubieran querido hacer distinto, había un tema común que siempre aparecía de forma recurrente: “Ojalá no hubiera trabajado tanto”. Detrás de estas palabras surgía la pena y el remordimiento. La pena por haber relegado a un segundo plano la vida familiar en pos de lo profesional, de ascender, de ganar más dinero, más poder o más reconocimiento… y tras la pena aparecía el remordimiento de haberse perdido ver crecer a sus hijos. De no haber pasado más tiempo junto a ellos. De no haber compartido más cosas con ellos. En este caso también “amor” y “familia” vuelven a aparecer en esos últimos instantes de vida. Se arrepienten de no haber dedicado más tiempo a amar y a la familia, a lo que de verdad da un sentido a la vida.

Después hice un ejercicio de búsqueda en Google Trends y exploré como tendencias de búsqueda varías palabras, tanto en inglés como en español: “amor”, “familia”, “odio”, “miedo”. Utilicé los términos genéricos. Y estos son los resultados en español y en inglésLos resultados muestran una tendencia natural a las búsquedas que incluyen amor y familia, sobre todo amor de una forma muy destacada. Pero hay más. A partir de 2008 con la crisis global, y todo lo que ha generado, la tendencia de búsqueda “amor” se dispara, y no sólo en San Valentín. Ante los malos momentos e incertidumbres el “amor” aparece como respuesta.

En este punto quise saber el peso y relevancia de las palabras “amor” y “familia” en ámbitos cotidianos. Dado que son claves en el momento de dejar este mundo, veamos si lo son mientras permanecemos en él.

Entonces encontré que las 10 palabras más repetidas en los perfiles españoles de Linkedin son “apasionado”, “creativo”, “motivado”, “estratégico”, “especializado”, “liderazgo”, “multinacional”, “responsable”, “experto” y “internacional”. Palabras cliché que se alternan en esas diez posiciones año a año. Y que también son las más repetidas en los CV de los profesionales.

Es algo que podíamos imaginar. Palabras como “amor” y “familia”, así como otras que se derivan de éstas son irrelevantes en el mundo de la empresa. Tal vez no interesa contratar a profesionales que respondan a las palabras “empatía”, “cuidado”, “perdonar”, “ayudar”, “equipo”, “grupo”, “generosidad” y otras similares. Queda claro que el “posible” sentido de la vida no es el mismo que el “sentido que tienen las empresa y los negocios”.

Luego busqué en Internet estudios que analizaran las palabras utilizadas en el mundo de las RR.PP. o la publicidad, los resultados y conclusiones son muy similares. En las RR.PP., como en publicidad, hay palabras “mágicas” que tienden a repetirse una y otra vez. El especialista en relaciones públicas Adam Sherk  investigó hace unos años las palabras más repetidas en las notas y comunicados de prensa remitidos desde gabinetes y agencias de comunicación. Las palabras que aparecían con mayor frecuencia son “líder”, “solución”, “mejor”, “innovador”, “Top”, “único”, “gran”, “grande” y “amplio”. Nuevamente muy revelador. Mientras que la palabras más persuasivas y utilizadas en publicidad fueron “gratis”, “exclusivo”, “tú”, “oferta”, “más”, “rápido”, “fácil”, “último”, “seguro”, “nuevo”, “ahorro”, “funciona”

Las palabras “amor” y “familia” parece que dan un sentido a la vida pero no están presentes en los distintos ámbitos y facetas de nuestra vida. Y esto es muy importante. Porque las palabras son poderosas. Pueden crear y destruir. Definen la realidad. Las palabras con las que pensamos y las que más utilizamos pueden afectar incluso a nuestra salud mental y física. Y también a la de las personas a las que se las dirigimos. No somos inmunes al poder de las palabras. Son estímulos. Generan emociones, sentimientos y afectan también a la mente “subconsciente”. Recomiendo el libro de sabiduría tolteca de Miguel Ruíz “Los 4 acuerdos”, uno de los cuales explica “Se impecable con el lenguaje”. O también el “experimento” de Masaru Emoto sobre los mensajes del agua, y cómo el pensamiento afecta al agua…

Creo que hay un ejercicio muy interesante que todos podemos hacer. Analizar cuáles son las palabras que más utilizamos a lo largo de nuestro día en casa, en el trabajo… O al menos su tipo. Y también tratar de incluir muchas más relacionadas con los términos “amor” y “familia”. Decir mucho más a los demás, ya sean familiares, amigos, compañeros o hasta simples desconocidos palabras como “te quiero”, “eres importante para mi”, “gracias”, “¿puedo ayudarte?”, “perdona”… y así un largo etcétera. Al igual que podemos eliminar palabras negativas, insultos, palabrotas, y similares. Debemos decidir qué palabras queremos que definan el sentido de nuestra vida, nuestro trabajo y nuestras relaciones. No esperar a descubrirlo o arrepentirnos en el último aliento de vida.

Por último, y volviendo al comienzo, y al título del artículo sobre palabras que dan un sentido a la vida, y a los condenados a muerte, creo que hay una pista más sobre nuestra existencia y sentido. Y es añadir una tercera palabra o idea a “amor” y “familia”… “universal”. Tenemos que universalizar el amor y la familia. Que al final significa extender la percepción y vivencia del amor más allá de nosotros mismos, nuestros familiares, amigos o conocidos… No podemos amar sin más a cualquiera pero sí, por ejemplo, sentir compasión en vez de odio o indiferencia… y eso también es amor. La generosidad también es amor.

“familia” y “universal” también implica sentir que en cierta manera toda la humanidad es una gran familia. Y tratar de comportarnos en consecuencia los unos con los otros. Estas tres palabras no sólo definen el sentido de la vida, sino que son la clave de nuestra supervivencia y evolución como especie. Todo lo demás son palabras vacías de sentido.

P.D.: Decía Lao-Tse que “Cuando el cielo quiere salvar a un hombre, le envía amor” 

Por Javier Salso.